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"Nada de vergüenza. Sólo memoria. Sólo que yo no tengo a nadie que me aconseje para que haga sólo olvido". Andrés Caicedo



abril 10, 2014

23 minutos

Qué lindo se ve Miguel cuando acaba de levantarse. Yo a veces abría los ojos media hora antes de que sonara el despertador para poder verlo unos minutos inconsciente. Creo que ahí lo amaba más. Inútil, inofensivo... ahí era yo la dueña de su cuerpo adormecido. Dueña de sus gestos y suspiros y seguramente de sus sueños también. Después me iba a dormir (bueno, me hacia la dormida) y esperaba unos minutos a que sus caricias se juntaran con el sol de la mañana y me abrazaran. “Buenos días, chiquita” susurraba. Cualquier despertador era obsoleto al lado de la melodía de su voz. Yo era feliz y arrancaba cada día como si fuera el mejor.

Con el tiempo se volvió distante y cambió las caricias que solían despertarme en las mañanas por abrazos a una taza de café. Mi alarma ya no se sentía obsoleta porque sin ella nada más me despertaba. El tiempo lo cambió como a ninguno. Yo sigo buscando caricias que no están más en ningún amanecer. Solo soy dueña de el en esos treinta minutos en que lo veo dormir. Solo ahí puedo sentirlo mío, después, cuando abre los ojos se pierde en su racionalidad.

Con el tiempo empecé a odiarlo. Cómo puede mirarme sin que le brillen los ojos? No entiendo. Me habló hace unos días de alejarnos para siempre. Y ahí entendí que simplemente yo no lo podía perder. Faltan 23 minutos para que suene el despertador. Ahora lo veo mío y quiero que siga siendo así. No quiero que abra los ojos y que estos no brillen por mi.

El quiere que esto termine. Bueno… lo voy a hacer más fácil. Miguel, si me escuchas mientras duermes quiero que sepas me gustas inconsciente, me gustas indefenso, me gusta que no puedas hablar y decir lo que no sientes por mi. Así que sí terminemos todo ya como tu quieres. La única manera de vivir sin ti es saber que ya nadie te mira durmiendo. “Buenos días, chiquita” me decías. Hoy te digo buenas noches, para siempre.



...







¡Pum, Pum!



María Camila Ramírez 

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